Los 3 Ayes del Apocalipsis son las tres últimas y más severas plagas anunciadas por las trompetas (la quinta, sexta y séptima), que ocurren hacia el fin de la Gran Tribulación: el Primer Ay es una plaga de langostas demoníacas que atormentan a los no sellados, el Segundo Ay es una horda de jinetes que mata a un tercio de la humanidad, y el Tercer Ay culmina con la venida del Reino de Cristo y el juicio final, marcando el final de los juicios divinos.
El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. 2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. 3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. 4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. 5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. 6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.
7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; 8 tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; 9 tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. 11 Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.
12 El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto.
La quinta trompeta introduce langostas que atormentan a quienes no tienen el sello de Dios en sus frentes durante cinco meses. (Apocalipsis 9:1-11) Hace referencia a un sufrimiento causado por la guerra, la opresión y la desesperación. De tal manera, la trompeta sirve como un recordatorio de la violencia y la necesidad de reconciliación entre pueblos o naciones.
Apolión y Abadón son nombres que aparecen en textos religiosos y mitológicos (como Apolo o Ares), frecuentemente asociados con la destrucción y la desolación. Mientras que Abadón proviene del hebreo "Abaddon", que significa "destrucción", Apolión se deriva del griego "Apolluon", que también sugiere el acto de destruir. En el libro del Apocalipsis, ambos nombres se utilizan para describir a un ángel o entidad que desencadena calamidades, resaltando su asociación con el concepto del juicio final.
Según Mateo 24:15-28, la "abominación desoladora" es una señal clave del fin de los tiempos y de la segunda venida de Cristo, que ocurre cuando una profanación del lugar santo (el templo de Jerusalén) causa una gran tribulación, advirtiendo a los creyentes que huyan y no se dejen engañar por falsos mesías, pues será un evento que precede inmediatamente al regreso visible del Hijo del Hombre.
¿Qué es la Abominación Desoladora en Mateo 24?
Referencia profética: Jesús se remite a la profecía de Daniel (Daniel 9:27; 11:31) al decir: "Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel" (Mateo 24:15).
Un acto sacrílego: Implica la profanación del "lugar santo" (el templo en Jerusalén), que traerá desolación.
Instrucciones para huir: Los creyentes en Judea deben huir a las montañas, no volverse a casa por sus pertenencias, y orar para que su huida no sea en invierno o en día de reposo, dada la magnitud de la angustia.
Gran Tribulación: Este evento marca el inicio de un período de sufrimiento sin precedentes, que será acortado por Dios para salvar a los elegidos.
Engaño: Aparecerán falsos Cristos y falsos profetas que harán señales para engañar, incluso a los elegidos, pero el regreso del Hijo del Hombre será como un relámpago visible para todos.
Interpretaciones (Contexto Histórico y Futuro)
Cumplimiento Histórico (Año 70 d.C.): Algunos ven un cumplimiento en la invasión romana del año 70 d.C., cuando el ejército profanó el templo, causando destrucción.
Cumplimiento Futurista (Anticristo): La mayoría de los intérpretes ven un cumplimiento futuro, donde el Anticristo se sentará en el templo reconstruido, exigiendo adoración, desencadenando la Gran Tribulación y la venida final de Jesús.
En resumen, Mateo 24 describe la "abominación desoladora" como la señal culminante que precede a la visible segunda venida de Jesús, un tiempo de juicio y engaño que requiere vigilancia y fe.
La "abominación desoladora" en Daniel 9:27 se refiere a un evento futuro, donde un gobernante (el Anticristo) hará un pacto por una semana (7 años) y a la mitad, detendrá los sacrificios en el templo, profanándolo con un objeto sacrílego, estableciendo así la "abominación que causa desolación", hasta que se cumpla la consumación final, un acto profético complejo con referencias históricas (como Antíoco IV Epifanes) y escatológicas (el fin de los tiempos).
Interpretación principal (Escatológica)
El pacto: Un futuro líder político (el Anticristo) hará un pacto con muchos, probablemente Israel, por un período de siete años (una "semana").
La mitad de la semana: A los tres años y medio, este líder romperá el pacto, detendrá los sacrificios diarios en el Templo y pondrá algo abominable en el lugar santo para ser adorado, como una imagen o un altar pagano.
El desolador: Este acto profana el santuario, trayendo desolación hasta que el juicio de Dios caiga sobre él y sus seguidores.
Según Mateo 24:15, la abominación desoladora es una señal crucial en el "lugar santo" que indica una gran tribulación para Judea y el mundo, una profecía de Daniel sobre un evento futuro donde una figura o imagen profana se establecerá en el Templo, provocando la necesidad de huida urgente y advirtiendo sobre falsos Cristos, señalando la cercanía de la segunda venida de Jesús y el fin de los tiempos.
¿Qué es y qué implica?
La señal de Daniel: Jesús se refiere a una profecía del profeta Daniel (Daniel 9:27, 11:31) sobre una abominación que trae desolación.
El evento: Ocurrirá en el "lugar santo" (el Templo de Jerusalén).
La acción: Una figura (el Anticristo) profanará el Templo, deteniendo los sacrificios y exigiéndose adoración a sí mismo, lo que desencadenará la Gran Tribulación.
La respuesta esperada: Los creyentes en Judea deben huir a los montes inmediatamente, sin mirar atrás, buscando protección.
La advertencia: Habrá una tribulación sin precedentes, y surgirán falsos mesías y profetas que engañarán incluso a los elegidos, así que no se debe creer a quienes digan "aquí está el Cristo" o "allí está".
El tiempo: Será un periodo corto pero intenso, que se acortará por amor a los elegidos, y precederá a la venida del Hijo del Hombre.
En resumen, Mateo 24:15-28 describe la abominación desoladora como el clímax de la Gran Tribulación, que precede a la segunda venida de Cristo y requiere una respuesta de fe y obediencia práctica (la huida) de los creyentes.
A lo largo de la historia, las naciones han estado inmersas en conflictos por el dominio político, socio-económico, territorial y religioso. Este fenómeno puede ser ilustrado a través de las profecías bíblicas, que, aunque escritas en contextos históricos específicos, ofrecen conceptos universales sobre el poder y sus consecuencias. Los textos de Daniel y Mateo son particularmente reveladores al abordar la naturaleza del conflicto y sus implicaciones espirituales.
Jesús habló de una "abominación desoladora" venidera en el Discurso del Monte de los Olivos, al referirse a un acontecimiento futuro mencionado en Daniel 9:27. En Mateo 24:15-16, Jesús dice: "Por tanto, cuando ustedes vean la abominación de la desolación, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo, y el que lea que entienda, entonces los que estén en Judea, huyan a los montes".
Una abominación es "algo que causa repugnancia u odio"; y desolación es "un estado de vacío o destrucción total". Jesús advirtió que algo (o alguien) que la gente detestaba estaría algún día en el templo. Cuando ocurriera ese horror, los habitantes de Judea debían buscar refugio sin demora. Otras traducciones hablan de "la abominación que causa destrucción" (NVI), "el objeto sacrílego que causa profanación" (NTV).
Jesús hizo referencia a Daniel en Sus palabras en el discurso del Monte de los Olivos. El profeta Daniel mencionó la abominación desoladora en tres lugares:
"El gobernante firmará un tratado con el pueblo por un período de un conjunto de siete, pero al cumplirse la mitad de ese tiempo, pondrá fin a los sacrificios y a las ofrendas. Como punto culminante de todos sus terribles actos, colocará un objeto sacrílego que causa profanación hasta que el destino decretado para este profanador finalmente caiga sobre él" (Daniel 9:27 - NTV).
"Y de su parte se levantarán tropas, profanarán el santuario fortaleza, pondrán fin al sacrificio perpetuo y establecerán la abominación de la desolación" (Daniel 11:31).
"A partir del momento en que se suspenda el sacrificio diario y se establezca la abominación que causa destrucción, transcurrirán mil doscientos noventa días" (Daniel 12:11).
La redacción de las traducciones anteriores indica que la abominación desoladora es un objeto; en otras traducciones, la abominación parece ser una persona: "Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador" (Daniel 9:27, ESV).
Independientemente de si la abominación desoladora es una persona o una cosa, Daniel predijo lo siguiente:
1. Un futuro gobernante hará un tratado con el pueblo de Israel.
2. Los términos de este tratado serán por una "semana", que entendemos que es un período de siete años.
3. A mitad de este tiempo, el gobernante reunirá a sus tropas y pondrá fin a los sacrificios y ofrendas en el templo.
4. En ese momento, el gobernante profanará el templo, colocando algún tipo de objeto sacrílego.
5. La profanación del templo continuará hasta que finalmente se dicte el juicio de Dios sobre el gobernante y sus seguidores, 1290 días (tres años y medio y un mes) después.
Los que estén vivos durante la tribulación deben estar atentos y reconocer que la ruptura del pacto con Israel y la abominación de la desolación anunciarán el comienzo de los peores tres años y medio de la historia (ver Mateo 24:21). "Pero velen en todo tiempo, orando para que tengan fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y puedan estar en pie delante del Hijo del Hombre" (Lucas 21:36).
El Señor de los ejércitos ha dado su palabra, lo ha jurado por la fama de su nombre: ¡Tus ciudades se verán infestadas de enemigos como si fuera un campo cubierto por una plaga de langostas y hasta el cielo llegará el grito de victoria de tus enemigos!
(Jeremías 51:14)