El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.
La tercera trompeta introduce la estrella "AJENJO" que cae sobre las fuentes de agua, contaminandolas. El nombre "Ajenjo" significa amargura, lo que sugiere que la falta de pureza espiritual puede llevar a consecuencias devastadoras. Esta trompeta invita a la reflexión sobre la importancia de la pureza moral y espiritual en nuestras vidas, así como la necesidad de recurrir a Dios para restaurar el entendimiento en un mundo lleno de confusiones.
En la tercera trompeta, una estrella llamada "Ajenjo" cae del cielo y contamina un tercio de las aguas dulces (potables), causando la muerte de muchos hombres . Este evento puede interpretarse como la amargura resultante de la desobediencia y el alejamiento de Dios. La idea de que el sufrimiento puede servir como un recordatorio para volver a Dios, ofrece un camino de esperanza. La búsqueda de la ayuda divina no solo es un acto de angustia, sino un retorno a la fuente de vida y verdad. Esta trompeta invita a una introspección sobre nuestros valores y prácticas, y nos llama a un arrepentimiento sincero.
Conexión con la Realidad Actual:
Contaminación Real: Ríos en todo el mundo están severamente contaminados por pesticidas, plásticos, químicos industriales y desechos, afectando ecosistemas y salud humana, como se menciona en informes sobre ríos españoles.
Señales y Advertencias: Los desastres ecológicos y la polución de ríos son vistos por algunos como la manifestación literal de estas profecías, alertando sobre la necesidad de un cambio.
La contaminación actual se ve como el cumplimiento de las Escrituras, especialmente sobre tiempos finales (Apocalipsis), donde se describe que ríos se vuelven sangre o amargos, como las aguas del Nilo, señalando juicios divinos y el deterioro ambiental como preludio de eventos mayores, aunque también hay interpretaciones sobre la contaminación real como un llamado a la acción
Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir. Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se irá este, que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos? ¿Qué significa esto que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir? En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.