ARREBATAR significa ser quitado impulsivamente. Con frecuencia decimos: “fue arrebatado hasta el tercer cielo.” Al decirlo, usualmente lo que queremos dar a entender es que Cristo fue llevado nuevamente a la diestra del Padre. El apóstol Pablo se gloriaba de haber conocido a Jesucristo, pero como ya Cristo había resucitado; no podía expresar si su visión fue de manera física o espiritual.
Cuando el apóstol Pablo revela “Conozco a un hombre en Cristo que hace 14 años…” la Escritura nos refiere que hace 14 años Pablo conoció el Evangelio de salvación…” De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.”
“No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta ...Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Corintios 15:53)
El arrebatamiento es el regreso de Cristo en las nubes para trasladar a todos los creyentes de la tierra antes del tiempo de la Segunda Venida de Cristo. Y posteriormente, poner fin a la Tribulación y vencer a Satanás. Que el arrebatamiento será “secreto” e instantáneo; mientras que la Segunda Venida de Cristo será visible para todos (Mateo 24:29-30) son eventos similares pero separados.
En Mateo 24:36-42 la Biblia revela que “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre…Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.” El Señor Jesucristo resume su enseñanza exhortando a estar preparado, porque nadie sabe a qué hora ha de venir el Señor para reclamar tu vida terrenal. Así como a nadie le pueden robar si está siempre alerta, a nadie le podrá sorprender la Segunda Venida de Cristo; porque se habrá preparado para su encuentro con Él. De tal modo, aunque esa persona muera y su cuerpo físico retorne al polvo, su cuerpo espiritual subirá en el tiempo señalado por Dios; para encontrarse con su Salvador, quien por Su sangre nos redimió para poder verle en su Segunda Venida y reunirnos en un solo pueblo para Dios. En esa primera resurrección que será en Su Segunda Venida, toda persona muerta se levantará y los que aún estén vivos y sean transformados; no precederán a los que durmieron (los que duermen son todo áquel: Desde Abel hasta el último ser humano que haya fallecido antes de la llegada de Cristo.) 1 Tesalonicenses 4:13-18
“Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.” (Lucas 21:35)
El mismo razonamiento se sigue para las dos mujeres que estarán en un molino. Esta metáfora esta relacionada a una iglesia o pueblo creyente, preparado en la Palabra de Dios. El cuerpo terrenal jamás se encontrará con Dios, pues es necesario que retorne al polvo donde fue tomado. Pero su cuerpo espiritual retornará a Dios, porque de el proviene. Dios nos aconseja a seguir el ejemplo de Cristo. Serán salvados los que hagan la voluntad del Padre, pero los que se inclinan más a lo terrenal estos dormirán, más su espíritu no se levantarán en esa la primera resurrección. (1 Corintios 15:51-53)
“Que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.” (1 Tesalonicenses 4:15)
“Entonces el polvo volverá a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio.” (Eclesiastés 12:7)
La palabra “rapto” no aparece en la Biblia, pero es un término frecuentemente usado para designar la Segunda Venida de Jesús.
Sin embargo, en la siguiente metáfora: “Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” (Mateo 24:41-42) El Señor hace énfasis ahora en un colectivo (su pueblo o su iglesia) y no como la anteriores dos metáforas que eran de manera individual, (la de Noé y los dos en el campo) puesto que la salvación es individual, pero cada uno formará o será parte de ese pueblo de Dios. Siempre y cuando, estemos guardando Sus Mandamientos y haciendo la voluntad de Dios.
Si Dios nos creó y es el dueño de todo, ¿Qué necesidad tiene de “raptarnos” o “quitarnos de la tierra secretamente” antes de Su Segunda Venida? La Biblia deja abundantemente claro que la venida de Jesús no es un evento secreto (Apocalipsis 1:7; Salmos 50:3; 1 Tesalonicenses 4:16-17; Mateo 24:27) TODO OJO LE VERÁ (APOCALIPSIS 1:7)
Cuando la Biblia habla de aquellos siendo dejados, No dice que serán dejados con vida en la tierra. En los días de Noé había dos grupos; “unos tomados" (salvados) Noé y su familia; y otra dejada (destruida por el diluvio) De igual modo, así será la SEGUNDA VENIDA una será reunida en las nubes con Jesucristo (el pueblo de Dios) y la otra clase será destruida pues su espíritu no se levantará para eternidad. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. (Lucas 17:37)
Se hace la pregunta: ¿Dónde son dejadas estas personas? ...La respuesta bíblica es clara, “Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.” (Apocalipsis 19:11-18) aclara el punto de que los malos serán destruidos cuando Jesús regrese. (2 Tesalonicenses 1:7-12; 2:8) El Salmos 37, Mateo 5:5; y otros pasajes bíblicos explican claramente, que los que resuciten no estarán o están habitando en el cielo de Dios, sino en la tierra.
Basados en textos bíblicos, podemos decir que el rapto y la segunda venida de Cristo no son eventos distintos, sino una misma manifestación profetizada en la Biblia. Se argumenta que la idea del rapto como un arrebatamiento secreto y separado carece de fundamento bíblico y que los pasajes clave sobre el advenimiento describen un solo evento visible y glorioso.
En la escatología cristiana contemporánea, especialmente dentro del dispensacionalismo, se ha popularizado la idea de un rapto secreto en el cual los creyentes serán arrebatados antes de un período de tribulación, seguido posteriormente por la segunda venida visible de Cristo. Sin embargo, esta distinción no es consistente con el testimonio bíblico.
1. Análisis del término “rapto” y su uso en la Biblia
El término “rapto” proviene del latín “rapturo”, traduciendo al griego “harpazo” (arrebatado). Este aparece en 1 Tesalonicenses 4:17: “Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire.” Aunque este versículo describe un arrebatamiento, el contexto señala que este suceso ocurre “cuando el Señor descienda del cielo con voz de mando” (v. 16), indicando una sola venida de Cristo.
2. La segunda venida: un evento público y glorioso
Pasajes como Mateo 24:29-31 y Apocalipsis 1:7 enfatizan que la segunda venida será un evento visible: “Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre... y lo verán venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.” Esta descripción contrasta con la idea de un rapto secreto o invisible.
3. Coincidencia cronológica y teológica
Tanto 1 Tesalonicenses 4:16-17 como Mateo 24:30-31 coinciden en que la venida de Cristo involucra la resurrección de los muertos en Cristo y la reunión de los elegidos. Esto demuestra que el arrebatamiento no es un evento previo separado sino parte integral de la segunda venida.
4. La ausencia del concepto de rapto secreto en el Nuevo Testamento
No hay ningún texto bíblico que enseñe explícitamente un rapto separado ni una desaparición súbita de los creyentes antes de la tribulación. Por el contrario, los apóstoles advierten a los creyentes sobre persecuciones y tribulaciones antes del regreso de Cristo (Juan 16:33; Mateo 24:9-14).
La interpretación que separa el rapto y la segunda venida como dos eventos diferentes no encuentra respaldo sólido en las Escrituras. Al analizar los pasajes principales, queda claro que el arrebatamiento de los creyentes y la manifestación visible de Cristo en gloria son aspectos de un único acontecimiento escatológico: la segunda venida del Señor. Por tanto, el rapto no debe verse como una realidad independiente, sino como parte de la consumación final profetizada por la Biblia.
Tanto los Evangelios como Apocalipsis nos confirman que el pueblo de Dios sufrirá persecuciones y los que estén vivos para el tiempo de la Segunda Venida de Cristo sufrirán la Gran Tribulación anunciada. (Mateo 24:9) “El que venciere (perseverare) hasta el final…ese será salvado” fue el mensaje a las 7 iglesias.
Un arrebatamiento es una transformación de un cuerpo a otro. “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27) Nadie ha resucitado antes de Cristo, ni después de Cristo. El único que se ha levantado de los muertos para vida eterna es Jesucristo, el Hijo de Dios, por tal razón, él es primogénito entre los muertos (Colosenses 1:18 y Apocalipsis 1:5) los 8 casos de resurrección registrados en la Biblia, manifiestan que volvieron a morir o descansar en una tumba, a diferencia de Cristo Jesús, siendo un suceso que trascendió.
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa…Esa casa es nuestro cuerpo espiritual. “Nosotros somos creación de Dios. Por nuestra unión con Jesucristo, nos creó para que vivamos haciendo el bien, lo cual Dios ya había planeado desde antes” (Efesios 2:10)
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonerías y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lucas 21:34)
“Porque el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8:16)
“Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.” (Lucas 21:29-30)